La diversidad de esta región, amplio terruño que vale por cerca de un 40% del viñedo francés, proviene tanto de los suelos y de los climas como de las denominaciones (34 en total) y de las cepas. Gracias a la iniciativa de jóvenes viñadores, los vinos ganaron mucho en calidad, al ofrecer más elegancia y finura.
Los vinos del Languedoc son tintos o rosados y provienen de cepas como Carignan noir, Cinsault, Mourvèdre, Cournoise (o Aubun), Grenaches noir y rouge, Oeillade, Syrah y Terret noir, así como de cepas secundarias admitidos en una proporción que no adelanta los 15%.
El Roussillon / Rosellón, con su historia y su clima, no es muy diferente de su hermana mayor ibérica sino por su dimensión minuscúla, y ofrece sus Banyuls, Rivesaltes, Collioure y otros Maury, al añadir así el magnífico color ambarino de sus vinos a la paleta regional.
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Hemos elegido algunos vinos entre numerosas denominaciones y numerosos vinos de país. Los matizes de las denominaciones, los contrastes de las cepas y de modos de vinificación constituyen todo el encanto de esta amplia región vitícola...